Listin Diario - Durante largos años he considerado que la memoria es algo así como un préstamo de la cotidianidad. Se aposenta en nosotros sin consultarnos. No nos pide permiso. Sólo si fuésemos griegos del más clásico de los periodos pudríamos bañarnos en las aguas del Leteo, con el permiso de los dioses, para deshacernos de ella. Pero el mal del Alzheimer parece ser hoy el sustituto del río que motorizó el mito griego. Pero nadie renuncia por su cuenta a lo vivido, porque como decía César Vallejo lo vivido se aloja “empozado” en el alma. Hay muchos de nuestros congéneres que desearían montarse en una barcaza imaginaria, y penetrar en las mitológicas aguas que borran toda memoria; la memoria se ama o se odia. Se rechaza y falsifica, o se coloca en el altar olímpico que la perpetúa aun luego de la muerte. Los que han hecho de la imaginación y la memoria la mejor de las artes y el mejor uso en beneficio de sus congéneres son genios que han convertido su creación en un universo que fluctúa entre la m. . . Read original at Listin Diario.